MUERTO DE RISA
Ante el cese irreversible de sus funciones vitales
los huesos de caricatura mastican dientes y platos
los restos aplauden como fragmentos de roca contra el vidrio
suena a rosa oxidada la textura pianista de caricias ventanales
la descarnada mano ríe implacable y audaz mirando la fruta
donde corceles negros como piojos persisten en ganar la vuelta al mundo
Maldito el que no entiende
maldito quien prohíba al occiso sin labios reírse hasta morir.
Sin prisa sin pausa
Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina
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