jueves, 17 de septiembre de 2026

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

SÍNTESIS DE LA UREA
(WÖHLER, 1828)
 
 
"...para tango basta una milonga..."
                      Juan Nicasio Gallego.
                                     (1777 - 1853)
 
 
De un poema
se sacan dos,
pero patina
el tercero.
 
Habrá que guiar
la mano,
estilizarla manierista
en las 120 jornadas
de Sodoma,
no sean
de fuego las ganas
y la epístola inmoral,
censor,
destroyer
alto vuelo.

- Inédito -

 

Rossella Di Paolo (Lima, Perú, 3 de enero de 1960)

 

 

 

 

 

 

SAL SI PUEDES II 

 

 
Vivo en la casa de la poesía.
Subo despacio sus escaleras
y también, saltando, las bajo.
Me siento en la silla de la poesía,
duermo en su cama, como en su plato.
La poesía tiene ventanas
por donde se deja caer
mañanas y tardes,
y bien me cuelga una lágrima
bien sopla hasta tumbarla / Con esto
quiero decir que trae
curitas y heridas
en la misma canasta.
Yo quiero tanto a la poesía que a veces creo
que no la quiero / Ella me mira,
mueve la cabeza y sigue tejiendo
poesía.
Como siempre, me quedará grande.
Pero cómo decirle / cómo decirle
quiero salir / quiero freír
honestamente mis espárragos…
Ya la veo alcanzándome
con su botella de aceite
y su loca sartén.
Ya la veo,
con su atadito de espárragos
saliéndole de la manga.
Ah su frescura / su fulgor desordenado
y el demorado compás con que me cerca.
Y yo me rindo / me rindo siempre porque vivo
en la casa de la poesía / porque subo
las escaleras de la poesía
y porque también las bajo.
.
De: «𝘛𝘢𝘣𝘭𝘪𝘭𝘭𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘚𝘢𝘯 𝘓á𝘻𝘢𝘳𝘰» (2001)
 
.
Rossella Wanda Olga Di Paolo Ferrarini es una poeta peruana 🇵🇪


(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Tomás Borge (Matagalpa, Nicaragua, 13 agosto 1930‒Managua, 30 abril 2012)

 

 

 

 



MADRIGALES

 

1
Fue una tarde de frutas
 
Te mordí la sonrisa
 
Me supo a mariposa
me supo verde
 
2
Si hablas
el relámpago
saludará a los pinos
 
Si callas
la música
abrirá los ojos
 
Si ríes
la luna
se tornará esmeralda.
 
 
En: Los más bellos poemas de amor y desamor
Selección y prólogo de Juan Manuel Roca
Bogotá: Editorial Oveja Negra / Quintero Editores, 2007, p. 44

 

(Fuente: Óscar Limache) 

Romero Kio Saracho (Río Negro)

 

 

 

Flores.

.
Ellas tienen un modo de vivir.
Atadas a la tierra. Y mecidas
por la fuerza de la brisa. O el viento.
.
La rutina de las flores se transformó en su condición.
Y aunque me inquietara, se los agradecí.
La rosa mental ya se había iniciado en mí.
Pero su realidad era otra.
Y opuesta.
.
Las contemplaba en jardines que nunca
eran los míos.
.
Después llegó un jardín para mí.
Y lo llamé con una palabra de un idioma que no entiendo. Pero lo nombra.
Garden.
Él y yo nos comprendemos. Exactos.
Como un espejo y un cuerpo.
Un deseo sin arrepentimiento.
.
Sus flores piden agua.
Fuerza que les doy. Fuerza
en la que no sé moverme.
Fuerza que ellas absorben plácidas con sus cuerpos entre el aire.
.
Ellas piden buena tierra y no se las niego.
Así me reparo de la aridez del mundo.
La inseguridad en las tormentas.
.
Ellas crecen en Garden como lo que son:
Vegetales sobrevivientes del antiguo mar.
Yo las busco al levantarme entre ámbar.
Turritelas.
Amonites. Y me asombran cada día.
Abro la ventana.
Y allí están.
Exhibiendo que es posible organizar las fuerzas de la luz
el agua la tierra y el aire y transformarlas invariablemente en color.
.
Verlas atadas a lo terrestre ya no me oprime. Ni me angustia.
Me tranquiliza.
Me siento como ellas.
Unido a la materia en mi propio cuerpo.
.
Verlas atadas a lo terrestre me tranquiliza. Las flores
ordenan mi mundo. Aplacan
mi rosa mental. ¡Ah!
¡Qué admirable estar atado a la tierra y producir belleza¡
¡Qué admirable que tu corola mental descanse en el aire y no estés enloquecido¡
.
Hoy existe un jardín que es el mío.
Y su nombre es Garden. Mi jardín
no es un pasatiempo. Yo no hago jardinería. Y tampoco
es tan mío.
Garden es una posibilidad que me fue dada.
Para que yo vea fluir las tramas de la luz sin desquiciarme.
Para observar esas tramas en las flores y entenderlas
como una capacidad natural de producir belleza.
Y por eso mismo no esperar nada.
.
Nada más.
De la soledad.
 

Juan Carlos Mestre (Villafranca del Bierzo, España, 1957)

 

 

LOS REFUGIADOS 

 

 




 

 

Como si nadie oyese en la cripta del corazón las espinas del pájaro de la barbarie, nadie es nadie. Nadie el senador de los tirantes elásticos. Usted es nadie, sombrero de las recepciones, y vos pamela de la medusa, vuesa esquiva merced arrinconada en el trato con otra clase de nada. Nadie en la multiplicación son hoy los felices, y nadie el giróvago antílope que danza en los subterráneos. Yo soy nadie. Tú, el vocalista en la boca moderna de nadie. Y tú, poesía, oca viuda de los quitasoles, linterna de los espías tras la limusina de los ataúdes.

 

 

A qué viene eso de la mancha de los espíritus, a cuento de qué decir ahora que tras esta compuerta aúllan en las bandejas los ojos del refugiado. Dicho así, el placer y los cubitos de hielo son corrupción en los recintos de música, fechas acuñadas en plata sobre los capítulos de la fatalidad.

 

 

Algún día lo que ahora escribo será inteligible. Algún día, en el perímetro de las cosas sabidas, la época de los sufrimientos que hicieron visible el mercado de las heridas será entendida como edad de una sábana rota, órbita de nuestra desnudez recubierta de insectos como lengua del gran pez moribundo.

 

 

Cuando nadie sea ya nadie en la dentadura fósil del universo, y nadie, es decir, nosotros, los rumiantes en el dolor de los sobrevivientes, hayamos arrancado de raíz la palabra destino para referirnos a la compasión, hayamos enterrado los cargamentos de misericordia y las heces de hiena, hayamos aceptado la infamia como conducta de época.

 

 

Cuando nadie sea ya nadie y no haya huellas de nadie ni frutos de nadie en los mercados del pensamiento, esto se olvidará, esto también ha de ser olvidado por el magnetófono aéreo de lo que oscila en el cosmos, y la podredumbre de nuestro silencio y la bisutería de los diplomáticos alrededor de las fosas comunes.

 

 

Nadie es nadie, escritura de las elocuentes cifras que suman dolor al oprobio, cinta azul de los legajos de la minuciosidad. Nadie es nadie bajo la lente de los archiveros. Nadie con su puñado de tierra, el oferente y el lúcido, el préstamo de jerarca invisible en nosotros, huyendo en el taxi de la conciencia de las columnas de humo.

 

 

Para qué sirves entonces poesía de las hojas incendiadas por las pavesas de la justicia, vieja poesía de los herbolarios, mostaza de los cónsules que predicaron el amanecer. Hacia dónde, hacia quién, venerable Whitman, junto al apacible río de los pensamientos sagrados sumerge la mujer su criatura en el agua antes de la incineración.

 

 

Como si nadie oyese las espinas del pájaro de la barbarie, parece ser que aquí nadie es nadie. Nadie el silencio y su caldero de cal sobre los desaparecidos. Codicia, eso dice aquí la palabra codicia.


 

Juan Carlos Mestre. La desobediencia de las palabras. Bartleby Ed. 2024

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Geoffrey Hill (Gran Bretaña, 1932 - 2016)

 

 

 

 

 

 

RESPUBLICA

 

El alto y estridente
trompeteo cívico
del desgobierno. Eso
es lo que defendemos. 
 
Descarada insolencia,
que agrupa sin
distinción. El coraje
del hombre común:
 
agotado en la refriega,
el testimonio que resta,
tras siglos,
les es concedido 
 
como un indulto.
Y otras lealtades,
otras fortalezas
quebradas al nombrarse— 
 
Respublica
recordada a pedazos,
sus leyes arcaicas
y sus himnos; 
 
y la esperanza destruida
que tantas veces
resurge triunfante
de entre los muertos.
 
.....

En traducción de Ricardo Ruiz,
breve y sustanciosa antología
 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Sara Abou Rashed (Damasco, Siria, 1999. De origen palestino, emigró con su familia a Estados Unidos en 2013)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas, personas sonriendo, pañuelo para la cabeza y bufanda 

 

 

 

LO QUE LOS EXILIADOS SON

 

Migajas de sangre de la historia; prisioneros
al otro lado de la puerta;
un oxímoron geográfico;
lo que la impresora omite por su cuenta;
márgenes de una hoja en blanco; el lugar del mapa
donde no existe una ciudad con nombre,
sólo una recordada;
                  el espacio negativo
que el profesor de arte dice que hay que calcar;
una clase especial de coartada:
"No estoy donde piensas que estoy
estoy en todas partes
                —estamos en todas partes—
donde piensas que no estamos."
 
 
 
_______________________
en "The Kenyon Review", vol. XLVI, n.º 1, invierno de 2024. Véase también "Theories of Return", Diode Editions, Richmond, 2026. Versión del original inglés, Jonio Gonzáles. En la imagen, Sara Abou Rashed (Damasco, Siria, 1999. De origen palestino, emigró con su familia a Estados Unidos en 2013 / Facebook). 
 
 


WHAT THE EXILED ARE

 

History’s blood crumbs; prisoners
on the other side of the gate;
a geographical oxymoron;
what the printer omits on its own;
margins of plain paper; where on a map,
a named city doesn’t exist,
only a remembered one;
           the negative space
the art teacher says to trace against;
a special kind of alibi:
"I am not where you think I am
I am everywhere
          —we are everywhere—
you think we’re not." 



(Fuente: Jonio González)