Lo que
el alma verá
allá propagada
no es el campo expreviso
que nos pintó
no es
una región
superior
del espacio o de los dioses,
ni una afección
penetrante
del páncreas;
no es
lo que la niña
canta
y desconoce
la plenitud
del término oreksis,
que en burda versión
salida
de lápiz hoy
puede llamarse deseo,
ni siquiera
es
la sustancia radical
de aire y espuma
que un caballo
exhala
antes de morir.
- Inédito -
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