Con Hugo Grocio
-(1583-1645)-
el mar
era una bandera
y la quilla del aire
a madre natura.
Con él
para crear
pobrísimas
bocas ígneas
y babazas
que mueren
en medio de la espuma,
que gastan pulseras
del pájaro tuerto
y constante,
alcoba soberana,
oscuridad
y grilletes
prendidos
de seda ensangrentada,
ese velo profanado
en la Polinesia,
el Caribe,
el Egeo,
el magallánico estrecho;
la ruta roja,
el itinerario
mismo
del galeón
cargado de oro,
amatistas,
una pluma profunda,
piojos pedantes.
- Inédito -
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