LA LETRA A
LA LETRA A
A cualquier cosa le dicen vivir.
¡A qué velocidad se reproducen los errores!
¿A quién creer, a Jeckyll o a Hyde?
¿A quién llamar, y para qué?
A veces aún te veo en ti.
A veces estás tan cansado que te pones a trabajar.
Abres los ojos y está ahí. No quieres cerrar los ojos.
Acaba la obra. Nadie aplaude. Público y actores se miran. Tensión.
Admítelo, en realidad, Orfeo quiere cerciorarse de que Eurídice desaparece para siempre.
Adoro los problemas metafísicos.
¡Ah, los dos queríais lo mismo, pero tú no lo buscaste en el momento adecuado!
Ahora es pronto y luego será tarde.
Ahora que lo sabes, no te sirve de nada.
Ahora, que has dado con tu voz, no hablas.
A la altura de tus sueños, en tus sueños.
Al menos coincidís en que eres un don nadie.
Al otro lado. Al abrir la puerta supe que había sido un error. Pero ¿qué podía hacer? Entré.
Amaba a la humanidad, pero odiaba al prójimo.
Amor de madre. “Dice cosas hirientes, pero después se le pasa.”
Amor y odio, sí, de acuerdo. Pero ¿amor y menosprecio?
Apagar la luz, no ver el vacío.
Aquí, desintegrándote.
¿Así o de otra manera? Así y de otra manera.
Atinar con la palabra exacta, y callártela.
Atrapado en ti mismo.
Aún no se ha enterado de la invención del monólogo interior.
Avidez de gestos.
(Del libro: Duermevela, Editorial Candaya, Barcelona)
JORNADA
Tú, de pie, desnuda en la penumbra.
Tu espalda es el arco del conocimiento.
Desde la cama, observo y espero.
Cuando te vuelvas me dirás quién soy.
Sin otra luz que mi deseo.
RISAS DE COCODRILO
No te engañes.
El de la foto
tan sonriente
ya era infeliz
(tú lo sabes,
bien que lo sabes).
Contémplalo ahí detrás,
público o comparsa,
borroso
incluso en primer plano.
Sonríe
aunque esté muerto.
Si le pides
que se adelante
no da sombra.
Convéncete:
sólo la sombra
no da sombra.
APARICIONES
APARICIONES
El mar, pintado,
y la isla
que desaparece,
no del recuerdo
sino del instante.
.
TIRANÍA DE LOS ESPEJOS
TIRANÍA DE LOS ESPEJOS
Todas las mujeres que he imaginado tenían tu rostro.
Todas eran tú a su manera.
También yo era tú a mi manera.
.
LIBÉRAME
LIBÉRAME
Libérame del deseo.
Libérame del deseo
incumplido,
de su inútil carcoma,
de su vana miseria.
VUELTA
VUELTA
Pero al fin regresas.
O no te has ido.
O no me he ido.
El hecho es que estás.
Y yo no sé si estoy.
.
DOS
DOS
No entiendo
tu manera
de amarme,
amor
que amas
si huyes.
.
DIVAGANDO
DIVAGANDO
Ni aun
sabrás
que eras
la gracia
breve
y eterna.
**************
Fuente: Círculo de Poesía
(Fuente: Oscar Vicente Conde)
No hay comentarios:
Publicar un comentario