UN SONETO DE PROXENETO
A quién puede importarle que yo piense
lo que pienso, que escriba lo que escribo,
que finja estando muerto que estoy vivo,
que sueñe ser poeta este a este amanuense.
No vengan exigiéndole suspense
a una vida carente de motivo;
uniforme, aunque quiso ser tiovivo,
libérrima, si no fuera castrense.
He vuelto a recaer en mi escritura.
Prospera con estímulos de planta,
acecha con cautela de asesino.
Crecer o cercenar, savia o tortura:
solo soy un cadáver que suplanta
a otro cadáver que huye del destino.
Víctor Martín Iglesias
Proxeneto
Ediciones Liliputienses
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

No hay comentarios:
Publicar un comentario