La ficción de los días
Padeces la ebriedad del viento, su secreto espejismo.
Lo que quieres besar ya se ha fugado.
Descarta la ficción de los días.
Las tardes y las lluvias tienen un mismo oficio:
Caen sobre los seres en verano
y disuelven las fiestas y las danzas.
No puedes abrazarlas y crees que se han ido con todos los perfumes.
Tal vez el tiempo sea ese viaje de un color hacia su muerte,
que sólo tú percibes y el universo ignora.
La niñez una forma de sentir los aromas.
La vejez, una hoguera de días y de ramas.
Aprende de aquellos relojes de arena,
que se sienten eternos cuando cae lo efímero:
Con sólo un movimiento la arena ha de volver
y, al igual que la fruta, verás desde arriba lo vivido.
Nada separa al muro de su escombro,
sino esa red azul que tú mismo has creado.
Nada separa al barco de su bello naufragio:
Es ilusorio el viaje
y en la palabra pétalo ya estaba lo marchito.
El recuerdo es un sueño de lo deshabitado.
Descarta la ficción de los días.
Como el antiguo pueblo imaginaste un éxodo
y perdiste un rostro para poder amarlo.
(Fuente: Campo de maniobras)
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