En silencio
Mantente quieto.
Escucha a las piedras de la pared.
Mantente en silencio, ellas tratan
de pronunciar tu
nombre.
Escucha
a las paredes vivientes.
¿Quién eres tú?
¿Quién
eres tú? ¿Eres su
silencio?
Quién (mantente callado)
eres tú (como estas piedras
que permanecen calladas).
No pienses
en lo que eres
ni menos
en lo que algún día podrás ser.
Mejor aún
sé lo que tú eres (¿pero quién?)
sé lo impensable
lo que desconoces.
Oh mantente quieto, mientras
sigues vivo,
todas las cosas que viven a tu alrededor
están hablando (no escucho)
a tu propio ser,
hablando por lo desconocido
eso está en ti y en ellas mismas.
Trataré, como ellas
de ser mi propio silencio:
y eso es difícil. El mundo entero
se incendia secretamente. Las piedras
arden, incluso las piedras me queman.
¿Cómo puede un hombre estar quieto o
siquiera escuchar a todas las cosas ardiendo?
¿Cómo se atreve a sentarse con ellas,
cuando todo su silencio está en llamas?
Traducción de Nicolás López-Pérez
(Fuente: Ana María Hurtado)
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