𝗟𝗮 𝗹𝗶𝗯é𝗹𝘂𝗹𝗮 𝘀𝗲 𝗱𝗲𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗮𝗶𝗿𝗲 (𝘁𝗲𝗿𝗰𝗲𝗿𝗮 𝘃𝗲𝗿𝘀𝗶ó𝗻)
Tal como la idea revienta en la mente
y los ojos vuelan cruzando el cielo,
así tu figura se recorta en el jardín
cuando los deseos toman forma y poder.
Aire de todos que nos llevas, retén el flujo
de esas alas vigorosas, roba al remo
del barco su ritmo; pero no abandones
mis ojos a sus pesares, sus alas a la quietud.
Jamás olvide yo el meollo dulce, aire,
de este amor por las cosas y los seres:
despliegue siempre ella sus alas trémulas;
todo baste, trascienda, en el deseo persista.
Desde la primera luz hasta la noche postrera,
ame yo del mundo siempre: vuelo, ala, fe, ardor.
(Fuente: Lab De Poesía)
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