¿Cuánto de vos, querido, todavía me queda por conocer?
La chica pasa el dedo por la pared, centímetro a centímetro.
Hay demasiado que aprender: cada lugar de tu cuerpo
es un punto en relieve. En el rincón más oscuro, el chico
ronronea, con toda la piel de gallina. Hermano, el pelo
me quedó suave como una toalla. Vení en mi alivio,
al nido de ramitas sin espinas, a dormir.
Mañana, después del desayuno, las migas que dejemos
van a evitarles a algunos pájaros el esfuerzo de volar,
débiles por el hambre. Cómo ignoramos la dicha
de bajar la velocidad, olvidando lo breves que somos
en esencia. Mañana, poco a poco se va a extender la niebla,
paralizando todo lo que toque. Estás escrito en braille:
con los ojos vendados, te busco desde siempre.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
No hay comentarios:
Publicar un comentario