Con los ojos vendados, te busco desde siempre.
Un cuchillo que corta la negrura, sólo para chocar
contra otro filo. Con los ojos vendados, canté una
cancioncita de ruiseñor, intentando orientarme sólo
por el eco. Les cantaba a las que creía que eran
rosas: “Estoy enamorado”. En respuesta, el aullido de un lobo.
Mi deseo es un animal hambriento que salió de cacería. ¿No
ves mi tapado de piel, en medio del calor? ¿No ves
cómo me silba la boca? Amante, sos como
el dolor: rogás que te hagan canciones. Das vueltas
sin parar. Yo les canto a tus rotaciones:
“Estoy enamorado”. Estamos tan cerca de la entrada
del bosque. Si vienen a buscarte, yo tengo una navaja
automática, aunque mi amor es el arma. Yo no soy ningún héroe
pero no hay nada que desee más que ser tu salvación.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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