Soy
un hijo del Läger:
mi viejo manco
en manos de un nazi
y la cauchera
del arbeit macht frei.
No razono bien,
me pierdo con facilidad,
me fue quitada
la precisa razón,
la sumisión
a bibliotecas
y susurros sirenaicos.
La digresión me reina
como alcohol
vertido en llagas,
y es más confiable
que el Teorema de Fermat.
Y no perdono,
hay muchas bocas
que mienten
en esta desnutrida
patria,
donde no hubo
sino muerte y bondad
en partes muy desiguales,
tanto solemne macaneo
de tolerancia
y buenos maneras
a la hora del té.
- Inédito -
No hay comentarios:
Publicar un comentario