Hoy como ayer
El escenario es Persia, una batalla
de sangre y exterminio la liquida
niños y viejos mueren en la huida
los vencedores alzan la medalla.
Una alegría íntima en su pecho
los vuelve invulnerables, vagamente
retienen el escarnio de la gente
en ellos la ignominia es un derecho.
Sin ira y entre escombros, jubilosos,
saquean cuanto encuentran a su paso.
En esta guerra estamos, lo sabemos,
no hay nada que decir, es un coloso.
El enemigo entiende que perdemos
nosotros contemplamos nuestro ocaso.
(Fuente: Pablo Seguí)
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