Retrato del maniquí como la muerte
No hay nada que desee más que ser tu salvación. Sí, después se pone oscuro. Pero ahora también está oscuro. El aliento amarillo de la vida se vuelve a remontar de golpe. Después de que a la chica la mancillan a los seis, se vuelve un petardo, indomable. Cada uno de sus dientes se merece su propio testigo. Imagínense una liberación así: al crecer alejarse tanto de un cuerpo que deja de ser. Te tengo echado el brillo de mi ojo, cosita que chorrea. Tenés edad para tomar & no tenés edad para romper tu maldición. No hay nada que desee más que seguir sumergiéndote la cabeza en el agua aún cuando tu cuerpo se deje de mover. Acá tenés, nene. Tomá esto. Un neurotransmisor que se va a la banquina. Choca un pájaro con el ala hecha pedazos. ¿Por qué no me amás? Te puedo dar todo esto.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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