Flores para el almuerzo
Domingo a la mañana
y él en bicicleta pedaleando
por la calle.
Descalzo, de short blanco,
solamente la mano
derecha en el manubrio.
La izquierda, firme,
sostiene dos gallinas
por las patas.
Ramo de raras flores
invertidas
en el que se estremecen
los pétalos del ala,
y cuelgan las cabezas
con sus crestas marchitas.
En los picos sin hojas,
asomándose
la espina de la lengua,
y un reguero de sangre
–roja savia–
en el asfalto.
(traducción de Alejandro Crotto)(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)
No hay comentarios:
Publicar un comentario