No es cosa de hombros
ni de bíceps
El peso del mundo
suele recaer
en los más frágiles
Así son ellos blanco del miedo
la duda
la desesperanza
y en ocasiones llegan a maldecir
la Idea o el Sueño Maravilloso
que los expuso
a las llamas del infierno
Pero ellos se resignan
no se quiebran
y cuando por una desgracia recurrente
se les corta y mutila
estas cañas humanas
saben que sus cuerpos mechados
por la traición
devendrán al fin multitud de flautas
que los pastores llevarán a sus bocas
para captar
y transmitir hasta las estrellas
la sinfonía de la resistencia
Traducción: Carlos Vicente-Castro
De Tribulations d’un rêveur attitré, Éditions de la Différence, 2008.
(Fuente: Marcela Machado)
No hay comentarios:
Publicar un comentario