POEMAS DE "LA GRAN MAÑANA DEL MUNDO"
EMBRIONES
Seguía escarbando en él esa mezcla de sensación y de
idea de que crear era a partir de cualquier recuerdo, im-
presión, palabra, historia. Y que debía suceder por rami-
ficación infinita, por interminable rizoma. Sólo que no
ha sucedido. Eso que debía sucederse torrencialmente,
no ha sucedido, se decía.
Es que se trata de hebras
Como se apoya la luz en el durazno
Había uno que decía: "Si pudiera escribir un pedacito de
palabra en lugar de un libro, arrancarle la pestaña a una
frase, en lugar de producir un texto, lograr que la masa
viva del sinsentido emita su burbuja pura de aire..."
Ya no mostraba los huesos del lenguaje
¿Son los hechos, los huesos del lenguaje?
Decía: "¿Hace falta escribir lo demás? Acaso se escriba
solo."
Prender el imán en el panal zumbante de las palabras
Cada tanto cambiarle el motor a los verbos
Decía: "Escribir varios y diversos diccionarios. Luego
pasar sin pausa a los triccionarios. Una vez escritos los
triccionarios, revolverlos entre sí. Es necesario llegar a
los grandes friccionarios del lenguaje. A su cien veces
sinuoso corazón de intenciones."
Por otra parte, dice que toda esa escritura le molesta,
lo perturba, y quisiera apartarla, devolverla al pasado,
echarla fuera de sí. La escritura molesta es la que está
contaminada de uno mismo, decía.
Querer hablar con el muñón de las palabras
Tenía una breve teoría acerca del origen de su escri-
tura: "no me gustaba mi letra".
Era muy insistente con eso de que había que crear
letras diferentes para los estados de ánimo, los diver-
sos niveles de pensamiento, las variadas intensidades
de los sentimientos.
BRAMAR
Allí la naturaleza sólo BRAMA.
Brama en los idiomas restallantes de los vientos,
en la lengua perdida de la locura de las selvas,
en la tromba de sus múltiples mares
en la vertiginosidad de las alturas
de los cielos expandidos a su máximo.
Brama sin pausas,
en el túnel entre el comienzo
y el fin de los tiempos.
Brama en la bóveda del cráneo del cielo,
brama en los suelos abarrotados de temblores.
Y los agitados Dajhtis,
pueblo de nómades semi-sonámbulos,
olvidados vestigios de civilizaciones
desaparecidas para siempre
'Palabras de fuga del lenguaje'.
"¿Quién quiere crear palabras que queden enredadas
en las madejas del lenguaje?"
Embriones de historias. Embriones (¿enviones?)
tempranos de miríadas de historias.
DE LOS BAHUANI
A veces arden los huesos Bahuani
bajo la tierra
Las palabras aspiran
rápido
su último propio aire
Luego, en silencio
en sus túneles bajo el agua
o en sus celdas acústicas
esperan el rasgón
en la red
o
la llegada
de una bandada de nuevos días
En la vieja espalda de los montes
crecen
jóvenes árboles
Una expedición bahuani
no envía noticias
desde hace un par de siglos
El tiempo se mide por las nubes
que surcan los cielos
(hay muchos días sin tiempo)
Mensajeros de seres misteriosos
que es posible
que los bahuani
quieran y no quieran conocer
Secretos del mundo:
¿por qué siempre nos hablan
de la vida y de la muerte?
Ayer ha ppasado
en las aguas del río
un gran animal moribundo.
FUERA DE "BLILKLA": EL LECTOVISOR
Se lo incorpora a una biblioteca grande.
Se lo deja deambular durante algunos meses.
Todo de noche, para no molestar a los visitantes
{habituales.
Cuando parece dormido, es que ya está listo.
Recorre la biblioteca como un vidente implacable.
Encuentra versos olvidados y los declama
con una voz ligeramente mecánica.
Murmura párrafos en idiomas que ya han entrado
en el pasado pluscuamperfecto del olvido.
Saca de su descanso infinito frases que se habían
transformado en irreconocibles renglones.
Hipa y hace remolino y vuelca ante biblias
de religiones de las que nadie ha oído hablar.
Lee a los gritos, con un llanto a cuerda, hasta
agotaapagarse.
Por la mañana vuelven, volvemos, lectores
y empleados.
De alguna oficina llega un fuerte olor a café.
Hay una discusión entre jefe y secretario
por el tema de unas llaves.
Por una ley que nadie se adjudica, está prohibido
toser o bostezar en las salas, tocar los libros de
las estanterías y colocar lectovisores en las bibliotecas
del Estado.
Sólo queda un ejemplar en la biblioteca espiralada
de Wrínciga, clausurada hace décadas por la cantidad
de víctimas de las lecturas apasionadas.
DORMIR
Dormir, dormir.
Se fuerzan a dormir, como se hunde a pulso un cuerpo
más liviano que el agua contra la resistencia del alma
del agua.
Dormir, más allá del descanso y del deseo, de la vida
y de la contravida, ese dormir.
Dormir sin el se de "dormirse. Un acto activo.
Lento, tal vez, pero intensamente activo.
Empujarse a un dormir que está sellado.
Dormir como un cuerpo de animal que nunca vio la luz.
Como un animal mudo entre miles de animales mudos.
Como un cuerpo de animal hundiéndose en el fango
por torsión, en un fango sin fondo, bordes o peldaños.
Dormir reduciendo toda la sangre a un puño de sangre
negra, desplazada al lugar más remoto del cuerpo.
Crímen invisible.
Se lo llama "el descanso de la chalupa".
La chalupa que se mece interminablemente.
La chalupa solitaria en el mar del tiempo.
La chalupa de existir.
EN PRUALHA
En Prualha
se escriben
cada día
cientos de libros.
(la población es escasa),
en un idioma que llamaríamos
'ininteligible'.
Es que la lengua
de los prualhenses
'se habla sola',
ajena a reglas,
'brotando como manantial
de sí misma?.
O sea que los libros
se escriben
casi
solos.
Toda esa gente trabaja
en la escritura,
ya que todo
pero todo-todo
debe ser dicho.
Y no cuesta nada,
una vez que se empieza,
entrar en el raudal de esa lengua
desesperada por expresarse.
Activa
activa hasta un grado
desorbitado,
su condición más primaria
es 'lo incontenible'.
Esos escribas de Prualha
son meros sirvientes
de la lengua.
Anhelan
solamente
salir
del caudaloso río de la escritura.
Hecho por demás inusual
ya que esa lengua
está hecha del irrumpir
y es ajena
al interrumpir-se.
Los escribas aprovecharán
cualquier distracción de la lengua
que en raros momentos
se queda contemplando algo
-tal vez del mundo,
tal vez del habla-
para fumar
debajo de los árboles,
comprar algo en una tienda,
o simplemente perderse
siguiendo la sombra de las nubes
sobre los prados.
Cientos de libros
cada día
esperando
quién sabe qué milagro
que proveería lectores
de pueblos desconocidos,
o,
tal vez,
¿quién sabe?
sin esperar
ser leídos
nunca
por nadie.
(Fuente: Idiomas Olvidados)
No hay comentarios:
Publicar un comentario