GLOBO
Dónde he visto al comediante, al músico, al hombre de Dios.
No se trataba más que de un perfil que se abatía sobre la muralla.
Una sombra.
Nosotros estábamos afuera y llovía. Confundidos con la lluvia
distinguíamos algunas estrellas y un niñito que tendía su mano.
Alguien gritaba en la calle, tras una ventana, pues llovía. Y todo se
borraba.
No así la noche, ni el hombre, ni Dios.
No así el niño ni la estrellas.
***
ESTACIÓN
En el hotel solo quedan los gitanos rojos que pulsan los botones de los
timbres y aquellos que iluminan al mundo con la electricidad.
Hay un ruido en la escalera cuando se detiene la cascada.
Los enfermos duermen.
Los asnos.
El dueño del hotel anda huyendo.
Todo el mundo espera.
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traducción de Jorge Esquinca en "Periódico de Poesía", n.º 72, septiembre de 2014. En la imagen, Pierre Reverdy (Narbona, Francia, 1889-Solesmes, Francia, 1960 / Réseau des médiathèques)
(Fuente: Jonio González)
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