Cada tanto
me visitas
imprevisible cadencia que habitamos
extraigo de tu cuerpo sombras que te oxidan
acaricio tus heridas
dejo que estés
acunada
en ese sosiego
del que renacemos
palpitamos
ese abismo
al que vamos
confiados
la necesidad suele ser
áspera y breve,
si dejo que te vayas
es porque vuelves,
quien equivoca
las formas de lo invisible
no podrá advertir
lo que perdura.
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