Canción de amor de una muchacha loca
(fragmento)
“Cierro los ojos y el mundo entero cae fulminado;
Abro los párpados y todo vuelve a renacer.
(Seguramente fui yo quien te conformó en mi mente.)
Las estrellas salen valseando, vestidas de azul y de rojo,
Y la negrura arbitraria entra galopando:
Cierro los ojos y el mundo entero cae fulminado. (…)
Imaginé que volverías, tal y como me dijiste,
Pero crecí y ahora no recuerdo ni tu nombre.
(Seguramente fui yo quien te conformó en mi mente.)
Debería haber amado a un pájaro del trueno en vez de a ti;
Ellos, al menos, al llegar la primavera, vuelven a rugir.
Cierro los ojos y el mundo entero cae fulminado.
(Seguramente fui yo quien te conformó en mi mente.)
(Traducción: Xoán Abeleira).
- Sylvia Plath | Fragmento de “Canción de amor de una muchacha loca”
Falleció en Primrose Hill, Reino Unido, el 11 de febrero de 1963
Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a Sylvia Plath (1932–1963), poeta y narradora estadounidense cuya obra -entre la que destacan el poemario Ariel y la novela La campana de cristal- marcó profundamente la literatura del siglo XX. Su vida estuvo atravesada por una gran exigencia intelectual y por una intensa fragilidad emocional. El poema que citamos pertenece a sus primeros años y muestra una de sus constantes: la dificultad de separar lo imaginado de lo vivido. Aquí, cerrar los ojos equivale a destruir el mundo; abrirlos, a reconstruirlo: la realidad se vuelve frágil, moldeada por la emoción. Sin embargo, asoma también un matiz de aprendizaje -«pero crecí», dice-. Leída hoy, Sylvia Plath sigue impresionando por su fuerza, su lucidez y su originalidad.
(Fuente: Hermeneuta. Revista cultural)
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