jueves, 5 de febrero de 2026

Wisława Szymborska (Polonia, 1923 - 2012)

 

 

Puede ser una imagen de una o varias personas 

 

 
“Le pregunté sobre aquellos tiempos
en que éramos tan jóvenes,
ingenuos, entusiastas, tontos, inexpertos.
 
Algo de eso ha quedado, excepto la juventud
-respondió.
 
Le pregunté si todavía sabe a ciencia cierta
lo que es bueno y lo que es malo para el hombre.
 
La más mortífera ilusión posible
-respondió.
 
Le pregunté por el futuro,
si lo sigue viendo claro.
 
He leído demasiados libros de historia
-respondió.
 
Le pregunté por la fotografía,
esa en el marco, sobre el escritorio.
 
Fueron, pasaron. Mi hermano, mi primo, mi cuñada,
mi esposa, mi hijita sobre las rodillas de mi esposa,
el gato en los brazos de mi hijita,
y un cerezo en flor, y sobre el cerezo
un pájaro volador no identificado
-respondió.
 
Le pregunté si es a veces feliz.
 
Trabajo
-respondió.
 
Le pregunté por los amigos, si todavía tiene.
 
Algunos de mis antiguos ayudantes,
que también tienen antiguos ayudantes,
la señora Luzmila, que gobierna mi casa,
alguien muy cercano, pero en el extranjero,
dos señoras de la biblioteca, las dos sonrientes,
el pequeño Gregorio de enfrente y Marco Aurelio
-respondió.
 
Le pregunté por la salud y por su estado de ánimo.
 
Me prohíben el café, el vodka, los cigarros,
cargar recuerdos y objetos pesados.
Tengo que fingir que no lo oigo
-respondió.
 
Le pregunté por el jardín y el banco en el jardín.
 
Cuando la noche es serena observo el cielo.
No deja de asombrarme cuántos puntos de vista hay ahí
-respondió”.
 
 
(Traducción: Abel Murcia y Katarzyna Mołoniewic)
 
 
- Wisława Szymborska
Falleció en Cracovia, Polonia, el 1 de febrero de 2012
Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a la polaca Wisława Szymborska (1923-2012), Premio Nobel de Literatura 1996 y, sin duda, una de las autoras más originales y difíciles de encasillar. Aunque por los problemas económicos y familiares no pudo completar sus estudios, igual logró abrirse camino en el mundo de la literatura. El poema que compartimos adopta la forma de un diálogo sencillo para recorrer las grandes preguntas de la vida. Las respuestas que se dan son secas, irónicas o desarmantes, como si la experiencia hubiese enseñado que la sabiduría consiste en aceptar la incertidumbre. Con ello parece indicar que vivir es, en buena medida, aprender a convivir con lo que no sabemos y seguir preguntando, aun cuando las respuestas sean parciales o incompletas.
 

 

(Fuente: Hermeneuta. Revista Cultural) 

No hay comentarios:

Publicar un comentario