LECTURA
hundes la lengua en la
desnudez entreabierta de la soledad
que gime en el tálamo de aire,
los huecos que dejan pausas al desarmar
tu voz también son tonos
que disuelven miedos a morir,
bailas, bailas en la cuerda floja tendida
entre cínicos que apoyas contra cínicos que no,
pero por esas cosas del dolor sonríes
antes del fin, el eco de un ave que aletea
al llegar a tu lado acompaña el ocaso
de nuestro reencuentro.
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