
LAS ESPIGAS MAGULLADAS
Si el viento pudiera soplar sobre mi ciudad
y barrer el polvo de los andamiajes
Si la lluvia pudiera lavar las ruinas
e insuflarle la vida en este otoño
Si el viento a los hombres
pudieran pasar por el campo en la tarde
para escuchar a las mujeres
lamentarse de la cosecha, la sequía
marchita en sus ojos la flor de la dicha
para escuchar a las mujeres
pedir el regreso de los hombres
las hoces de los hombres
La esperanza, la nostalgia y el dolor
son como una nube angustiosa que se lamenta
de las espigas magulladas
de mi ciudad en ruinas
de los hombres que se embarcan
a bordo de la balsa de la muerte
de mi corazón, de su escotadura triste
y todo se calla
todo se calla.
(Traducción: Carmen Suárez, cubana)
En: Poesía palestina de combate (1976)
Selección y prólogo de Abdellatif Laâbi
Caracas: Ministerio de la Cultura, 2005, p. 122
(Fuente: Óscar Limache)
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