787
.
.
Unos metros antes de llegar a la rotonda
.
bajo la velocidad
.
les hablo bajito, los reto, los llamo por
.
nombres inventados, pintita, rayón, caleidoscopio.
.
Ellos me miran con ojos lejanos, bañados de una niebla ausente,
como si por unos segundos hubiesen olvidado
su calidad de galgos.
.
Y ahí entiendo que los galgos no tienen un problema conmigo.
.
Solo quieren correr y morder
.
algo que vienen haciendo
.
desde que el galgo es galgo.
.
.
De un lado de la avenida hay galgos.
.
Del otro lado, también.
.
A veces un galgo cruza la ruta y de inmediato pasa a ser de la banda que ayer
era su enemiga
y se mordisquea con sus excompañeros
como si aquellos no fueran también galgos y
como si no los conociera.
.
Entrada la noche, en las horas muertas
.
cada tanto pasa una Hilux o una Amarok y se carga alguno
.
lo deja despanzurrado en el medio de la ruta y no se detiene.
.
Los de las Hilux o las Amaroks no piensan en galgos.
.
No al menos lo suficiente como para quitarles el sueño.
.
Yo sí, yo pienso en galgos, y en Amaroks
y en Hiluxs.
.
Cuento galgos y Amaroks y Hiluxs como quien cuenta
ovejas
para poder dormir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario