miércoles, 4 de febrero de 2026

Michel Houellebecq (Francia, 1956)

 

 

 

 


Últimos tiempos 

 

Habrá días y tiempos difíciles
y noches de sufrimiento
que parecen irremontables
en que lloramos tontamente
con ambos brazos sobre la mesa,
en que la vida, en suspenso,
se aguanta sólo por un hilo.
Amor mío,
te oigo caminar por la ciudad.
 
Habrá cartas escritas y rotas en pedazos.
ocasiones perdidas, amigos cansados,
viajes inútiles, desplazamientos vanos,
horas sin moverse bajo un tórrido sol.
 
Estará el miedo,
que me persigue en silencio,
que se acerca a mí,
que me mira de frente,
y su sonrisa es hermosa,
su paso lento y tenaz.
El recuerdo se encierra
en sus ojos vítreos.
Mi futuro se encuentra
en sus manos metálicas,
desciende sobre el mundo
como un halo de hielo.
 
Estará la muerte y tú lo sabes, mi amor,
estarán la desdicha y los días finales.
Nada se olvida nunca,
las palabras y los rostros
flotan alegremente hasta la última orilla.
Habrá una añoranza
y luego un imperturbable sueño.
 
 
 

UNA VIDA DE NADA

 

Yo ya me sentí viejo al poco de nacer;
Los demás luchaban, deseaban, suspiraban;
En mí no sentía más que una añoranza imprecisa.
Nunca tuve nada parecido a una infancia.
En la profundidad de ciertos bosques, sobre una alfombra de musgo,
Repugnantes troncos de árbol sobreviven a su follaje;
En torno a ellos se forma una atmósfera de luto;
En su piel ennegrecida y sucia medran los hongos.
Yo no serví jamás a nada ni a nadie;
Lástima. Vives mal cuando es para ti mismo.
El menor movimiento constituye un problema,
Te sientes desgraciado y, sin embargo, importante.
Te mueves vagamente, como un bicho minúsculo.
Ya apenas eres nada, pero, ¡qué mal lo pasas!
Llevas contigo una especie de abismo
Mezquino y portátil, levemente ridículo.
Dejas de ver la muerte como algo funesto;
De vez en cuando ríes; sobre todo al principio;
Intentas vanamente adoptar el desprecio.
Luego, lo aceptas todo, y la muerte hace el resto.
 
 
Michel Houellebecq. Poesía” (Edición bilingüe de Editorial Anagrama, Barcelona 2012)
 
 

 

(Fuente: Gabriel Cichini) 

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