Seis poemas breves (y mágicos)
La abstracción hace visitas
y regresa muy entrada la noche.
A veces es más tierna
que la felicidad.
Lo que no significa
que en un estado de ánimo muy particular
sea particularmente piadosa.
*
Descubro el azar
en la silueta del estío.
La idea perdida halla en el aire
afinidades mágicas.
Pero el tiempo no está hecho
a la medida del hombre.
Y un timbre viene al mundo
del otro lado de la puerta.
*
El lenguaje
no puede aplicarse a todos los esfuerzos.
Después de largas esperas
el silencio desesperado, monótono,
explica otro género de hazañas.
*
De golpe
una página ha quedado abierta
en el borde del ojo.
Y la memoria recobra esa palidez
tentacular, esa grieta indolente
entre sus letras vigiladas.
Entonces
se cierran las ventanas
y los espejos.
*
Caducidad.
Algo que fue encendido para apagarse.
Aquel pez encerrado en un espejo
mortalmente herido, bañado en su propio sueño.
*
CÁLIZ
Un hombre corría detrás del sol.
Ella gritó saliendo de un milagro.
Él la vio, levantó a mundo
y lo arrojó al vacío.
Se irguió en el aire.
Había encontrado la manera de volar.
(Nota: De “MIENTRAS TANTO”, Fundación Argentina para la Poesía, Bs. As., 1985)
(Fuente: Daniel Gayoso)
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