DISONANCIAS
El polvo se avecina, el vano de la puerta es negro.
El cazador de letras está exhausto. Tentará.
El puerto donde atraca la barca de los ratones
será sitiado por ratas peladas.
Una habitación prohibida, un padre venenoso.
Un féretro atado a una cuerda de guitarra.
Me fuerzo a que las palabras salgan de mí.
Mil bocas y un solo diente.
Duerme en un cuenco el que resolvió el teorema.
Es exigua la mirra que trajeron de Oriente.
En el fondo de ninguna cosa hay amor.
Debe haber un poema en la osamenta de un burro.
Arrojado a los perros un caminante se escuda
con las manos, que dejan de pertenecerle.
Desnudos se presentan los autómatas.
Será una noche sin estrellas.
*
TREN ANTÍPODA
En el tren que marcha al revés se regresa siempre.
Los emigrados y mendigos aplauden en el andén
el arribo del tren que nadie conduce, sólo dos manos
mueven palancas y giran manivelas. Dos manos
sin brazos y sin cuerpo. Regresan los que nunca salieron
en el tren que intenta volver al punto de partida.
A la patria de los desventurados se vuelve
como quien ingresa a un espejo helado.
Suave es el paso del tren hasta alcanzar
dos amortiguadores que parecen soles de lata.
Nunca tuvimos otro tesón que la espera,
ni otra devoción que la codicia, sin embargo
vemos ansiosos cómo el tren respira ante nosotros,
saurio mutante hecho de cajas iluminadas.
Los migrantes y los mendigos que somos todos aquellos
que aplauden la llegada del tren
hemos oído hablar del mar, la serenidad,
del aire libre que embiste los eucaliptos
y los hace mejores.
D. P.
(Nota: Inéditos, de "MECANOGRAMA")
(Fuente: Daniel Gayoso)
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