El amor, una comedia negra sin título
Mi imagino mi amor por vos como un jarrito de lata lleno de plumas, un kit para hacer ángeles para la salvación de los impíos. “Te amo”, me escribís, “pero eso no me va a salvar”. Vos te imaginás el mío como un libro prestado a un bebé en un moisés cuando lo que hace falta son palabras. “Sorpresa”, te escribo yo, “un pez dorado no te alcanza para nada.” Nuestro amor siempre es el desconocido que se tiene que ir a alguna parte, con su sobretodo o su vestido, que va por la calle con los pies detrás suyo, mientras nosotros dos esperamos sentados al lado del buzón que llegue una postal, una feliz ración de palabras del uno para el otro. Palabras que alivien el dolor, que apacigüen la brevedad del cuerpo y sus oscilaciones, que vayan con la vida entre los dientes como un piolín mugriento, y que hagan un nudito duradero.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
No hay comentarios:
Publicar un comentario