A ORILLAS DEL PLATA
Bogaba un marino
del Plata a la orilla,
en una barquilla
con increíble afán.
Cortando las olas
que al verse vencidas,
van y embravecidas
en las toscas dan.
Mas llega la barca
de la tosca al lado,
feliz ha llegado
y en tierra saltó
alegre el marino
risueño el semblante...
EL ESCLAVO
Yo vi una vez un esclavo,
Lamentar su ingrata suerte;
Pedir a gritos la muerte
Y ella no querer venir;
Entre cortados sollozos
Balbucear algunas frases
Que todas ellas capaces
Del hombre insensible herir.
¡Oh Sol! llorando decía,
Los bardos siempre te cantan
El universo te levanta
Eterno himno a tu loór;
Los lampos de luz que arrojas,
Al amanecer la aurora
De mi agonía es la hora
Sin alba de mi dolor.
Es la hora que las aves
Pregonan en la enramada,
Esa libertad soñada
Que no tengo para mí;
Hora que a veces el llanto
Surcando por mi mejilla
Ante otros hombres me humilla
Esclavo como nací.
No hay para mí! noche eterna
De desventura! una estrella,
Ni encuentro la luna bella
Ni tiene lampos el sol;
No hallo esencia en las flores,
Ni siento gemir la palma
Solo hay este grito en mi alma:
Esclavo eres de un señor.
De dos hijos que tenía,
Los dos esclavos nacieron
mis amos los vendieron
¿Dónde los encontraré?
En qué podré protegerlos
Si adolescentes apenas
Van arrastrando cadenas
Como yo las llevo al pie.
¡Yo lo he visto y en los ojos
Llena un mundo de tristeza!
Inclinada la cabeza
Con profunda languidez,
Luego que alguna sentencia
La pronunciaban sus lábios
Decir porque digo agrávios
Y revolcarlos despues.
Horas tristes meditadas
Por una mente azarosa
Que le és la existencia odiosa
Sin gloria ni porvenir;
Alma errante que navega
En un piélago profundo
Sin tener nadie en el mundo
Que algo le pueda decir.
Qué cuando ha surgido al mundo,
Cual si de otro mundo fuera,
Le miran con saña fiera
Apartándose de él
Porque presagiando apenas
Tan funestas decepciones
Quedan sus aspiraciones
Ahogadas en nueva hiel.
Reducido á tan vil centro
Que le ahoga, le sofoca;
Que cuando su mano toca
De hiel le contaminó;
Y no habiendo dirijido
Jamás ofensas ni agrábios
Sedientos se hallan sus lábios
Qué agua el mundo le negó.
Es la hora que el esclavo
Lanza su primer jemido,
Y del látigo el chasquido
Y de la cadena el son;
Hora de que el Sol alumbra
El universo con calma
Y hay en las noches de su alma
El más terrible aquilon.
Quien sienta podrá sentirle
Quien llore podrá llorarle
Mientras otros en cara hecharle
Su mísera condición;
Y la soberbia, la envidia
La ingratitud, el ultraje
A tocarle con coraje
Sin tenerle compasión.
EL TANGO PATAGONÉS
“Bailamo tango, la amita quiere
mientras el amo va a protestar
porque el negrito bailar no puede
como el amita sabe bailar
Mueve el cuerpo, lo candombea,
después la pierna levanta así
como los sauces zangolotea
viene el amita a enseñarme a mi
Me hace los juegos, me hace cosquillas
¡Ay no me toque, va a desmayá!
El río Negro junto a la orilla
en estos días de carnaval
Yo no la miro, le ofrezco escobas
que tantas tengo para vender
porque el amito me da una soba
si con la amita me llega a ver”
***
(Fuente: Henderson Espinosa)
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