viernes, 16 de agosto de 2024

Víctor Coral (Lima, Perú, 1968)

 

𝐏𝐎𝐄𝐌𝐀 𝐒𝐀𝐓Í𝐑𝐈𝐂𝐎 𝐃𝐎𝐍𝐃𝐄 𝐒𝐄 𝐄𝐋𝐔𝐂𝐈𝐃𝐀 𝐋𝐀 𝐒𝐔𝐏𝐄𝐑𝐈𝐎𝐑𝐈𝐃𝐀𝐃 𝐃𝐄 𝐋𝐎𝐒 𝐏𝐎𝐄𝐓𝐀𝐒 𝐌𝐀𝐋𝐎𝐒 𝐒𝐎𝐁𝐑𝐄 𝐋𝐎𝐒 𝐏𝐎𝐄𝐓𝐀𝐒 𝐌𝐄𝐃𝐈𝐎𝐂𝐑𝐄𝐒
 
 
 
                                                    𝘈𝘭 𝘭𝘢𝘯𝘻𝘢𝘥𝘰𝘳 𝘥𝘦 𝘷𝘢𝘴𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘤𝘦𝘳𝘷𝘦𝘻𝘢.
 
 
“Nosotros los poetas malos
somos tan poetas como
Safo, Catulo o Dante.
Sólo que malos.
 
A diferencia de ustedes,
poetas sumidos en la medianía,
nosotros tomamos en serio el oficio,
como los buenos,
y leemos y estudiamos a poetas fundamentales
(Rubén Darío, Amado Nervo, Pablo Neruda)
que nos hacen mucho daño.
 
Tampoco compramos poemarios de moda,
 
en la librería de moda,
para comentarlos ligeramente
en nuestros muros y revistas virtuales
de moda.
 
¡Jamás!
 
Nosotros acudimos religiosamente
a la biblioteca del tatarabuelo
—noble poeta justamente olvidado—
que nos legó, además,
la pluma de plata
con que pergeñamos nuestros clásicos
alejandrinos, nuestros sonetos con rima macho
y nuestras sextinas perfectamente intonsas.
 
Nosotros —escuchen bien pobres mediocres—
sabemos que somos malos,
y lo asumimos con resignación y fortaleza:
tenemos un lugar (inenvidiable)
en el mundo de las letras.
Ustedes
son solo aves de paso grises
apenas destacadas sobre el cielo gris mediocre
de Lima.
 
Y cuidado,
que en un descuido de esos
que se dan cada mil años
—por un decreto del supremo, sin duda;
nosotros los poetas malos,
a diferencia de ustedes,
somos teístas—,
podemos obtener un puesto entre los grandes
arriba mencionados, o acaso
junto a Garcilaso, Goethe o Coleridge.
 
Ustedes, pobres oportunistas angurrientos,
sólo confían en el vulgar éxito del presente
y se conforman con la alabanza pagada con vinos
o con favores inconfesables; pero
si una prueba irrefutable hay
de vuestra terrible mediocridad,
es vuestra triste comprensión de lo poético:
 
‘Todo es político’, piensan,
‘Basta escribir regular y hacerte mucha propaganda’,
sienten de corazón.
 
¡Alejaos, repulsivas alimañas!
 
Nosotros los poetas malos
tal vez nunca salgamos en el diario
—ni tradicional ni virtual—;
pero nadie podrá negar nunca
nuestro respeto y amor
por el oficio más prostituido del mundo. 
 
[Respeto excesivo que ha marcado nuestro destino…]"

 

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