De "UN ZUMBIDO BAJO Y CONSTANTE"-
Las ocurrencias, de pronto,
se convierten en plegaria.
Una niebla sin primicias,
sin la urgencia del suceso
que nos quitaría el aire.
Pequeñas escenas ni acá
ni allá, cumplidas y disueltas,
un libro de moda sin abrir,
ya mustio sobre la mesa.
La luz de la mañana prende y
quema la memoria. Lo que llegue
tiene preparada su intemperie.
(Fuente: Daniel Freidemberg)
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