The Lady of Shalott
(Alfred Tennyson)
Lo que queda del sol tras las ventanas
se enreda en los cristales y la brisa,
en las nubes que al sesgo de su roce
son fuego amoratado y fugitivo.
Por la alta galería de la torre
el espejo prolonga -plata muerta-
cierto fondo de ausencia en los tapices
y el frío entretejido en sus bordados.
El aire esparce alondras por el cielo.
Y el desvalido azul de las violetas
flanquea la deriva del esquife.
Y el crepúsculo es sangre sobre el rio,
sangre que tiñe brisas y cristales,
sombras de sangre que espesa entre la espuma.
© Fernando J. Carretero
(Fuente: Carlos Morales del Coso)
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