VESTIGIOS
mares nauseabundos mares
no hay nada más repetitivo que una costa
salvo el impeler redondeces de hembra
ese sueño de que algo muy mío
impregne íntimo y llene sus pechos
hasta el succionar sus venenos blanquecinos
vertidos sobre un menudo cráneo de infante
donde yo soy su cólera y su ambrosía
guiando donde se aplasten o giren
siendo rodados por un escarabajo
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