jueves, 9 de julio de 2026

Aria Aber (Munster, Almania, 1991)

 

 

Primera nevada

Qué fácil para la nieve convertirse en hielo, para la nieve
        desaparecer la luz del raído

marco de castaños alrededor del almacén
        junto a los restos de achicoria silvestre, esculturas

raspadas, adelfilla sollozante. El hambre bordea
        esta tierra, mientras la nieve convierte todo en inmigrantes,

la nieve sala el terraplén donde las tortugas se bañan,
        cientos de ellas, literalmente, congeladas tiesas

como granadas de gas lacrimógeno arrojadas a través
        de una reja de alambre púa. ¿Pero quién en su sano

juicio querría trepar esa reja
        para vivir aquí, quién rezaría cada noche

buscando la gracia, para cruzar el velo oscurecido
        de mierda, y atestiguar las chimeneas,

collejas blancas, centáureas? ¿Quién merodearía por arroyos
        brillantes con petróleo, que nos democratizará a todos,

como la muerte, una vez
        que se haya ido? Sobre sacos de papas en la bodega

nevada y abandonada, se sientan y apiñan
        los refugiados embarrados, carentes, con ojos de ternero,

quitando mugre de sus cueros cabelludos, sus suelas peladas.
        Entre ellos, muda, está mi madre,

y acurrucada en su regazo estoy yo, enamorada de la luz
        de la primera nevada de mi vida, tan asombrada

y dudosa de la distancia que deseará recorrer
        la helada, y la forma que tomará entonces—


                           (traducción de Catalina Ponce y Enrique Winter)
 

Aria Aber | The Poetry Foundation

(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

 

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