PAÍS
Este deseo: más allá de mí que no enmudezca
mi lengua. No indagues la razón del que a mi lado
me ignora. Dondequiera que fuere hay lengua
de cortesano, sordera de cráneo o las caderas
sinuosas de una Madeleine de Matisse, como
moviéndose en ese, haciendo del cuerpo
un paréntesis. Bien lo sé, muy poca gente
se pierde por las arterias del idioma. Sí cúmulos
orantes, brotes mentales. ¿Qué oscuridad en qué
ojo, lo obvio, lo decadente, se revierte en materia
de diamante? ¿Cómo quitarte de mí si no hago
otra cosa que ahogarte? ¿Qué partes tuyas,
hegelianas, marxistas, palestinas, hacen que
inventes para ellas un país tan vacío, tan superfluo?
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