I
El viejo se compró una escarapela
(tenía miedo de morir desdibujado).
Los viejos necesitan inscribirse
casarse
tener hijos
estar enamorados
atarse alguna cosa al cuello
meterse en las libretas
en los cuadros las horas
y los años.
Todos los días y mejor por la tarde
le sacan punta al corazón
a veces roban una flor
le sacan punta.
II
La noche ha terminado
tú me dices buendía
entra el sol orillando la columna
vertebral de mi miedo
tú me ves y te veo
pero
yo tengo los ojos metidos en
el sueño
en el círculo mágico
este sol no me importa
ni este día
yo me morí de noche entre tus brazos.
III
Tu boca
-por cien palomas las comisuras levantadas–
tu boca una paloma
tu boca que casi me sonríe desde lejos.
UNA POETA CASI DESCONOCIDA DE LOS AÑOS 70
Maeve
López fue todo un personaje en el Pocitos de comienzos de los años
setenta, cuando Bellas Artes era un centro revulsivo en materia
estética, y cuando no se habían apagado todavía –entre vasos de vino
guerrero y empanadas– las "luces de bohemia" en el viejo Chamadoira de
Martí y Benito Blanco. En aquel Pocitos de entonces, que aun albergaba
muchachas con misterio y con ángel, Maeve, con sus grandes ponchos y su
corte de pelo a lo pillete, su intensa mirada y su pequeña estatura, su
caminar rápido y sus libros, irradiaba magnetismo a manos llenas y hería
corazones sin saberlo.
Maeve
nació en Montevideo, en 1946. Sus poemas aparecieron en diversas
revistas literarias, como El Pez Digital Nº 1 (mayo de 1971), Nexo Nº 1
(marzo de 1975), y Destabanda Nº 2 (agosto de 1979). Textos suyos fueron
seleccionados por Laura Oreggioni y Jorge Arbeleche para integrar la
antología titulada Los más jóvenes poetas (Ed. Arca, Montevideo, 1977).
Reside
fuera del país desde mitad del primer lustro de la década de los 70.
Luego de las publicaciones mencionadas –salvo la primera, todas se
debieron a la iniciativa de alguno de sus amigos, que consideró que
valía la pena la difusión de su obra– un silencio de más de treinta años
abre un enorme interrogante sobre su posible evolución literaria.
A.M.
MAEVE LOPEZ
Imagen: Mujer tomando café, cuadro de Edward Hopper
(Fuente: Alejandro Daniel Michelena)
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