CITA
Esperar en la mesa de un café,
no haberse quitado la bufanda y ser pálido,
estar atento a sus huesos de los que el alma pende como unas
pocas sedas
dispuestas para dar una ilusión de anchura,
mirar la hora,
haberse acostumbrado como un vencido a su oscuridad,
en cuyo fondo ya casi no se distingue el dibujo de dos
ancianos abrazados que sonríen,
mirar hacia la puerta,
ser vertical y blanco como un bastón de ciego,
tener esa mala suerte grave
allí donde lo único razonable y perdurable son las esferas,
ver entrar de la intemperie a un hombre que va a otra mesa,
mirar hacia la calle a través del vidrio,
saber ya que es de pobre su memoria de las casas queridas,
que la lanza de los días viejos no defiende,
mirar la hora, y hacia la puerta, hacia todas las mesas, hacia
el techo del café,
haber tenido mucho a alguien que se deshizo dejando una voz.
Pagar, irse.
Otra noche más y el diablo no vino.
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en "Arrabal de esferas", Ediciones La Lámpara Errante, Buenos Aires, 1984. En la imagen, Rubén Reches (Buenos Aires, Argentina, 1949-2018 / Entreletras)
(Fuente: Jonio González)
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