ALEGRÍA, ALEGRÍA
Siente mi corazón una al gría
extraña, a flor de piel vaso de esencia;
aunque yo desnudase su presencia
su desnudo integral me cegaría.
Es esta milagrosa sinfonía
de mi risa y mi danza, adolescencia
en mi sereno rumbo de inocencia,
trompo de luz y pétalo de un día.
¡Inquietud de soñar, canción temprana,
rosa de cielo y de ilusión, campana
que en mi celda interior amor invoca!
Es en mi corazón el goce tanto
que si yo intento convertirlo en llanto
la risa saltará sobre mi boca.
LIBRE Y CAUTIVA
Por sentirme despierta en la cautiva
morada oscura de su sangre, llevo
este amargo laurel de gajo nuevo
y esta miel de cilicio rediviva.
Y no quiero saberme fugitiva
de la celda de amor en que me muevo;
porque el ángel te encuentre, yo renuevo
mis llamadas de intacta sensitiva.
Extenderás tu mano que imposible
quiere lograr la flor indivisible;
su cauto aroma velará tu frente.
Como cierva te huí. ¡ Qué te encadena
más ese afán de hallarme en la colmena,
carcelera celosa de tu mente!
PERFECCIÓN DE LA ROSA
¡Oh rosa, plenitud de muerte y vida!
Esencia, luz y ser, belleza. ¿Tanto
adoró tu deidad el sol y el llanto
para engarzar tu imagen definida?
Rosa del goce sin dolor, nacida
de la nada a lo breve: dulce canto
del ruiseñor, que enseña en su quebranto
con la novia, vestal entristecida.
¡Perfección de la rosa, gracia nueva
que en la infinita soledad eleva
su seno crespo y puro en ágil vuelo!
¡Oh rosa eterna, frágil, casta, sola!
Tu aliento leve como tu corola.
¡Virgen desnuda, fiel, carne de cielo!
(Fuente: Henderson Espinosa)
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