Terquedad
Vuelvo una y otra vez
no estás, no me resigno,
ya no, ni nunca ni hasta cuando
ni por qué, ni soluciones. Sólo
viento sacudiendo las lonas resecas,
la sal en los párpados. Vuelvo
una y otra vez
con mis números inútiles
mis geografías abismales
vuelvo con música con bebidas.
No estás.
Hay un fuego a la distancia
se ven siluetas caminar alrededor del calor
de las llamas anaranjadas, se ven
los nadadores nocturnos
los pescadores
los lanchones
izando las redes en perfecto pabellón.
Todo es normal menos yo.
Quiero tu ropa arremolinada entre las piernas
diciendo miren cuanta belleza
en esta sonrisa desprevenida en
esta boca que amasa las palabras
como una dentellada de dulce decepción.
Quiero saber de tus perros espantosos
quiero tu huella en la cornisa, el
olor de tu alma ahuyentando a los demonios.
Quiero morir esperándote
y resucitar y volver a hacer lo mismo
no me resigno
no puedo hacer otra cosa
no dejaré nada al antojo de ninguna ridícula razón,
vamos a desaparecer
creando tormentas en pequeños hoteles
sobre la rivera húmeda
en el cansancio,
vamos a jugar en las estúpidas máquinas
de los parques de diversiones
hasta que nos duela el estómago
y tengamos mal humor
y se sienta el vacío y el futuro
nos sobrecoja y tal vez
seamos nada más que nosotros.
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