HOMENAJE AL MOSNA - revisitado
𝗩𝗮𝗿𝗶𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗿í𝘁𝗺𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗮 𝗼𝗿𝗶𝗹𝗹𝗮𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗠𝗼𝘀𝗻𝗮
Aquí el agua discurre con pesadez, como piedra disuelta --ese es su color-- corriendo hacia abajo.
Me siento sobre una piedra blanca y redonda a escuchar el bramido del Mosna.
¿Por qué la diferencia entre el discurrir moroso y el ruido vivo del río?
¿Será que allá arriba las aguas golpean las rocas, sacuden ramajes inclinados sobre el agua como pulsados por una sed vegetal?
O tal vez dentro de las aguas hay una corriente invisible que truena por salir...
Como sea, aquí recuerdo a padre y el corazón incrementa su ritmo un 16% aproximadamente.
Otra velocidad y otro flujo que se suman a la escena fluvial.
Y el ritmo de vuelo del macá andino y del churrín adereza un posible mapa del movimiento natural.
¡Mañana templada de formas vitales, de vivencias brillantes impuras!
Pero también las nubes aportan; aquello del aire, de los cúmulus, stratus y cirrus, de las variedades sugerentes del blanco.
Nubes cuyo ritmo se manifiesta en la forma de darse a los ojos de esas majestuosas presencias.
Calidades del blanco en un lienzo de impulsivas claridades...
El Mosna, el Mosna moja los rudos pies de Chavín ("el del medio", según el diccionario ancashino) y se empoza un rato abajo, en los baños de Quercos.
[Y yo vine a leer a orillas de este río, y este río ha mojado mi libro y se lo ha llevado como si quisiera él también leerlo.]
No importa. Aquí me quedo tranquilo:
he podido leer el libro de los ritmos del Mosna. Ha sido un bello intercambio.
(Fuente: Lab De Poesía)
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