"El kimono"
Mi padre y mi madre eran sombras dispares/
que ahora, muertas, acaso se encuentran más./
Yo recuerdo: él le regaló un kimono/
y ella lloró en silencio/ porque una gracia así/
no concordaba/ con su amor tan austero./
En la espalda del kimono/ saltaba un salmón rojo./
Sobre los hombros de mi madre, el pez/
parecía subir por la cascada de sus cabellos,/
hermosísimos y azulados cabellos,/
de mestiza:/
Una bella imagen que ella no podía ver./
Dígasela usted, padre,/
para que deje de llorar.
(Fuente: Eduardo J. Espósito)
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