Dominio del negro
Dominio del negro
De noche, junto al fuego,
y de las hojas caídas,
repitiéndose,
giraban en el cuarto
como las mismas hojas
girando en el viento.
Sí: pero el color de los pesados abetos
entró a grandes pasos.
Y recordé el grito de los pavos reales.
Las tonalidades de sus colas
eran como las mismas hojas
girando en el viento,
en el viento del crepúsculo.
Se arrastraban por el cuarto,
así como descendían volando desde las ramas
de los abetos hasta el suelo.
Los oí gritar… los pavos reales.
¿Era un grito en contra del crepúsculo
o en contra de las mismas hojas
girando en el viento,
girando como las llamas
giraban en el fuego,
girando como las colas de los pavos reales
giraban en el sonoro fuego,
sonoro como los abetos
plenos del grito de los pavos reales?
¿O era un grito en contra de los abetos?
Ventanas afuera,
vi cómo los planetas se agrupaban
a semejanza de las hojas
girando en el viento.
Vi cómo llegaba la noche,
a grandes pasos, como el color de los pesados abetos.
Sentí miedo.
Y recordé el grito de los pavos reales.
(Trad: Alberto Girri)
(Fuente: Diego Brando)
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