Loquito de amor
Establecía unos poemas largos,
una fantasmagórica manera
que le venía dada la escritura.
Enseguida le dijo que la amaba,
y ella entre ambos mucha tierra puso
hasta desvanecerse en humo.
Está dicho todo;
pero falta el motivo de una guitarra
que manejaba el hombre con cierta soltura
no exenta de un tic en el hombro
como diciendo ¿la vida?
He perdido bastante la memoria,
mas la viola cabía entre sus manos
como una olla de música.
Sorbía cucharaditas de estrellas
Y regurgitaba azul.
Cayó en los rápidos mentales.
Imposibilitado de todo,
en un bote de cuero de sí mismo
derivó río abajo con los remos levantados.
Cantaba lejanísimo:
Yo soy el viudito de todas las mujeres,
me quiero casar y no hallo con quién.
Y las muchachas,
que lo veían pasar desde la orilla,
le contestaban por chiste:
Si siendo tan guapo no encuentras con quién,
Elige a tu gusto que aquí tienes cien.
(De Le dije y me dijo, 1978)
(Fuente: María Negroni)
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