ΠΆΝΤΑ ῬΕΙ͂, EL ÚNICO POEMA CONOCIDO DE LACAN
ΠΆΝΤΑ ῬΕΙ͂, EL ÚNICO POEMA CONOCIDO DE LACAN
Publicado en 1933 en la revista surrealista Le Phare de Neuilly, bajo el título de Hiatus Irrationalis, el poema fue escrito en realidad cuatro años antes, y aparece en una carta de agosto de 1929 del futuro psicoanalista a su amigo Ferdinand Alquié, con el título de Panta Rei (todo fluye), escrito en caracteres griegos.
Restablecemos aquel título al soneto porque en su desarrollo se percibe con cierta claridad la intención del joven Lacan de describir una suerte de estado de flujo en su ser. Vocablos como “coule”, “torrent”, “flux”, “eau”, sugieren al lector un sentimiento innegable de fluidez, una voluntad de tránsito continuo.
Es necesario aclarar que la expresión “todo fluye” no figura en ninguno de los fragmentos de Heráclito conocidos. En realidad la doctrina del flujo cósmico le fue atribuida al de Efeso por Platón, en varios de sus diálogos. La expresión en sí, Πάντα ῥεῖ, aparece recién en la obra de Simplicio de Cilicia, filósofo y científico bizantino del siglo V de nuestra era.
La traducción del poema es del psicoanalista Óscar Massota.
ΠΆΝΤΑ ῬΕΙ͂
ΠΆΝΤΑ ῬΕΙ͂
Choses, que coule en vous la sueur ou la sève, /
Formes, que vous naissiez de la forge ou du sang, /
Votre torrent n’est pas plus dense que mon rêve; /
Et, si je ne vous bats d’un désir incessant, //
Je traverse votre eau, je tombe vers la grève /
Où m’attire le poids de mon démon pensant. /
Seul, il heurte au sol dur sur quoi l’être s’élève, /
Au mal aveugle et sourd, au dieu privé de sens, //
Mais sitôt que tout verbe a péri dans ma gorge, /
Choses, que vous naissiez du sang ou de la forge, /
Nature, - je me perds au flux d’un élément: //
Celui qui couve en moi, le même vous soulève, /
Formes, que coule en vous la sueur ou la sève, /
C’est le feu qui me fait votre immortel amant.
TODO FLUYE
TODO FLUYE
Cosas, ya fluya en vosotras el sudor o la savia,
Formas, ya nazcáis de la fragua o de la sangre,
Vuestro torrente no es más denso que mi sueño;
y, cuando no os golpeo con un deseo incesante,
Atravieso vuestra agua, caigo hacia la arena
Donde me arroja el peso de mi demonio pensante.
Solo, choca contra el duro suelo donde se eleva el ser
Al mal ciego y sordo, hacia el dios privado de sentido.
Pero, al perecer todo verbo en mi garganta,
Cosas, ya nazcáis de la sangre o de la fragua,
Naturaleza, -me pierdo en el flujo de un elemento:
Aquel que arde en mí, el mismo que os subleva,
Formas, ya fluya en vosotras el sudor o la savia,
El fuego me hace vuestro inmortal amante.
(Fuente: Lab De Poesía)
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