SEXTINA DEL MEA CULPA
Perdón, papá, mamá, porque mi yerro
cual cuna fue de vuestro ajeno daño,
desde que por primera vez mi seso
con las torcidas sogas de la zaga,
donde cautivo yazgo hasta la muerte.
Como globo aerostático en la muerte,
henchida por la bilis de los yerros,
la conciencia saldrá desde la zaga,
y morir cuán cercado por los daños,
del orbe será el más lastimoso hecho,
que suerte no es del ilustrado seso.
Pues son cosas de un aturdido seso
no ser despabilado ni en la muerte,
y en verdad es un inaguantable hecho
que adherida prosiga el alma al yerro,
hasta cuando sumido en crudos daños
el cuerpo pase a polvo en plena zaga.
De los oficios y al amor en zaga,
por designio exclusivo de mi seso,
me dejan así los mortales daños,
aun en el umbral de la propia muerte,
que tal sucede por labrar con yerros
los espesos lingotes de los hechos.
Yo, papá, mamá, vuestros dulces hechos
cuánto agrié por yacer no más en zaga,
perdido en la floresta de los yerros,
y corridos os fuisteis por mi seso,
entre ascuas de rubores a la muerte,
bajo el largo diluvio de los daños.
Porque el error engrana con el daño,
al errar yo os dañé como feo hecho,
os lanzando cuán presto hacia la muerte,
en tanto inmóvil yazgo siempre en zaga,
al arbitrio del antro de mi seso,
donde nacen los más mortales yerros.
Si mi seso, papá, mamá, en la zaga,
que postrer hecho sea ante la muerte
pagar los daños y lavar los yerros.
(Fuente: Daniel Freidenberg)
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