
EN PRIMAVERA
Pues tanta buena suerte para algunos,
cuanto mala contigo tienen otros,
qué duro es no ser, como suele, el olmo
por la florida yedra entrelazado;
y ni de ti la culpa ni del hado
ha sido, Primavera, pero sí
del que pensó la rara atrocidad
de dividir de arriba abajo en trozos,
como cordera por el león rota,
ese mujeril cuerpo humano ajeno,
y no osar engullir ni pizca tal,
por sólo sonsacarle el alma toda;
que nada por ahora obrar ya queda,
sino ser descompuesto y malparado,
en medio de los tuyos deleitosos,
cual escarmiento por vivir soñando
en alzar la tez de la blanca ninfa,
y saber si la no sabida cosa
es fuego o hielo o nada eternamente.
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en "En alabanza del bolo alimenticio", Premia Editora, Ciudad de México, 1979. En la imagen, Carlos Germán Belli (Lima, Perú, 1927-2024) por Alessandro Currarino, 2016
(Fuente: Jonio González)
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