Veintiún poemas de amor, XV
Si me tendí con vos en esa playa
blanca, vacía, de agua verde y pura que entibiaba la Corriente del Golfo,
y si tendidas en la playa no pudimos quedarnos
porque el viento nos tiraba arena fina
como si hubiera estado en nuestra contra,
si lo intentamos aguantar y fracasamos:
si nos fuimos en coche a otro lugar
para dormir abrazadas
y estábamos cansadas y no dormimos juntas
si las camas eran angostas como catres de presos
y, si al toparnos con esto, hicimos esto otro,
¿fracasamos nosotras?
Si me agarro de las circunstancias, podría no sentirme
responsable. Únicamente la que dice
que no tuvo elección al fin sale perdiendo.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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