Los excesos de Dios
¿No es por su gran derroche que conocemos
a nuestro Dios? Pues ser igual a la necesidad
es natural, animal, mineral: pero arrojar
arcoiris sobre la lluvia
y belleza por encima de la luna, y secretos arcoiris
en las cúpulas de las conchas de las profundidades
y hacer el necesario abrazo de la procreación
hermoso también como el fuego;
ni siquiera los hierbajos se multiplican sin florecer
ni los pájaros sin música:
aquí está la gran cualidad humana en el corazón de las cosas,
la extravagante benevolencia, la fuente
que la humanidad puede entender, y con la que acorde correría
si el poder y el deseo fueran pares.
Tamar (1920-1923)
es natural, animal, mineral: pero arrojar
arcoiris sobre la lluvia
y belleza por encima de la luna, y secretos arcoiris
en las cúpulas de las conchas de las profundidades
y hacer el necesario abrazo de la procreación
hermoso también como el fuego;
ni siquiera los hierbajos se multiplican sin florecer
ni los pájaros sin música:
aquí está la gran cualidad humana en el corazón de las cosas,
la extravagante benevolencia, la fuente
que la humanidad puede entender, y con la que acorde correría
si el poder y el deseo fueran pares.
Tamar (1920-1923)
En Antología, versiones de Alberto López Fernández y Pablo Soler Frost, Libros del Umbral, Tlalpan, México, Distrito Federal, 1999
The Excesses Of God
Is it not by his high superfluousness we know
Our God? For to be equal a need
Is natural, animal, mineral: but to fling
Rainbows over the rain
And beauty above the moon, and secret rainbows
On the domes of deep sea-shells,
And make the necessary embrace of breeding
Beautiful also as fire,
Not even the weeds to multiply without blossom
Nor the birds without music:
There is the great humaneness at the heart of things,
The extravagant kindness, the fountain
Humanity can understand, and would flow likewise
If power and desire were perch-mates.
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Foto: Robinson Jeffers, costa del Pacífico, 1926 Bettmann/Getty Images
(Fuente: Campo de maniobras)

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