lunes, 15 de julio de 2024

Ghassan Zaqtan (Palestina, 1954)

 


19º Festival Internacional de Poesía de Medellín
Por: Ghassan Zaqtan

Traductor: Omar Perez

PROMETEO
Revista Latinoamericana de Poesía
Número 84-85. Julio de 2008.

 

Caballos Negros

El enemigo asesinado
Piensa en mí sin piedad en su sueño eterno
Fantasmas que ascienden las escaleras de la casa, rondando las esquinas
Son los fantasmas que recogí por los caminos
Tomandolos de los pecados que rodean el cuello de las gentes

El pecado cuelga de  la garganta como un peso
Es ahi donde alimento a mis fantasmas y les doy de comer
Los fantasmas que flotan como caballos negros en mis sueños.

Con el vigor de los muertos  se levanta el último Blues
Mientras reflexiono acerca de  los celos
La puerta se abre curva, el aliento se filtra por las grietas
El aliento del río
El aliento del borracho, el aliento
De la mujer que despierta a su pasado en un parque público.

Cuando duermo
Veo un caballo pastando en la hierba
Cuando me quedo dormido,
El caballo vela mis sueños

Sobre mi mesa en Ramallah
Hay cartas inconclusas
Y fotos de viejos amigos
El manuscrito de un joven poeta de Gaza
Un reloj de arena
Y  versos iniciales que baten en mi cabeza como alas.

Quiero memorizarte como esa canción en primer grado
Esa a la que me aferro
Completa y
Sin errores
El ceceo, la inclinación de la cabeza, desafinada
Los pies pequeños golpeando ansiosos el concreto
Las palmas abiertas golpeando los bancos.

Todos murieron en la guerra
Mis amigos y compañeros de aula
Sus piececitos
Sus  manecitas ansiosas…aún golpean los pisos de cada habitación
Golpean las mesas;
Y todavía golpean el pavimento, las espaldas de los paseantes, sus hombros.
Donde quiera que voy
Los veo
Los escucho.

 

Adiciones al Pasado

 

Las cartas en la habitación de la viuda
En la canasta de paja
En  la cama  purgada del sueño
En la intención de ayunar que acecha
En el aire del pasillo.

Los  vegetales, comprados normalmente en la mañana
Los tickets,
El bus del amanecer los martes
Las almohadas
Las  velas
La indulgencia…, donde las frases sagradas están
Talladas  ostentosamente
En los  bajorrelieves

El borde  del aparador desde la rajadura en la puerta
La puerta misma…donde los himnos reunidos
Revolotean como pañuelos en la oscuridad de la llanura.

La sombra del aire
La novela que ella no ha vuelto a poner en el estante,
No puede recordar!
Sus héroes caen muertos a tierra
Ella  los va barriendo
Uno tras otro
Con su escoba, sus reproches, sus plegarias

Las cartas quedan sin abrir
Los muertos
Regresan a traves de la grieta en la puerta
Para robar
La sabana naranja
Y las mantas

 

Un Enemigo Baja por las Colinas

 

Mientras desciende
Mientras lo vemos descender
Mientras nos deja entender que esta
A punto de descender

Cauto y silencioso

Su ilicita presencia
Cuando escucha cuidadoso entre los arbustos

Su miedo al descender
El silencio contenido
Que el no es nosotros
No es aqui
Comienza la muerte

Arranca una flor
Solo una flor
Sin mensaje alguno que proponer
Ni bucaro para ella

Desde la colina
Puede ver
El punto de control militar
Los paracaidistas
Puede ver la gente desesperada
Las laderas de las montañas
El unico sendero
Donde sus pies dejaran huellas en las piedras
En lodo y agua

También puede ver
Las bajas desde las colinas
Dejadas atrás con premura

La equivocación de las sombras
Recuerda
Donde el bigotudo enemigo
Se asemeja a los árabes muertos aquí.
En las laderas de las montañas
Las cuevas  parecerán todas apacibles
El camino siempre parecerá el mismo.

Mientras desciende
Las cuevas en las montañas
Siguen observando
Pestañean en el frío.

 

(Fuente: Festivaldepoesíade Medellín.org)

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