viernes, 6 de noviembre de 2020

Roberto Oropeza (Cochabamba, Bolivia, 1986)

 

 

Loto

A donde vayamos nada cambiará.

Comeremos flores de loto
para que los recuerdos se hundan en el estanque
bajo las hojas muertas

para que llueva camino a casa

para que el mundo sea una gran habitación blanca
con paredes acolchadas
y enfermeras que nos saquen a pasear a mediodía

no tendremos miedo, no estaremos aquí.



§

LAS FLORES MARCHITAS QUE SON LLEVADAS
de un lado a otro por el viento
de vez en cuando rozarán otros árboles
entremezclándose con las hojas
y ramas aún firmes.

Un saludo de lo inerte a lo vital

más que una venia
un recordatorio de lo inevitable
en la fugacidad de las estaciones.



§

BELLEZA LA DE UN TORNADO
como cuerpo poseído
destruyéndose en todas las direcciones

atrayendo hasta su centro
árboles de raíces cortas
que responden su llamado

igual que los niños
entrelazan manos
formando una rueda
alrededor de quien les ofrece dulces.



§

LA HIERBA RALA

es como el cabello de un recién nacido
disperso e incipiente
pero la de este lugar es seca y amarilla

tal el vestigio del mundo

una sucesión de muertes sin sentido
barridas por el viento sin florecer.

 

 

De  Nervaduras

 

(Fuente: Jámpster) 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario